Risotto vegetariano cremoso con setas y espinacas (sin nata): receta saludable y deliciosa

Introducción
El risotto vegetariano cremoso con setas y espinacas es una de esas recetas que sorprenden por su sabor, su textura suave y su aspecto elegante, pero que se preparan de una manera mucho más sencilla de lo que parece. Es un plato perfecto para quienes quieren disfrutar de una comida reconfortante, saludable y equilibrada, sin utilizar nata ni ingredientes pesados.
En esta versión saludable, la combinación de setas salteadas, espinacas frescas, caldo vegetal, cebolla, ajo y queso parmesano ligero crea un plato verdaderamente delicioso y nutritivo.
Este risotto es una receta completa, cargada de sabor y muy buscada por personas que quieren comer sano sin renunciar a la cremosidad y al disfrute. También es perfecta tanto para comidas como para cenas, porque es ligera, equilibrada y muy saciante.
Por qué este risotto vegetariano es tan saludable
Aunque muchos relacionan el risotto con platos muy calóricos o pesados, esta versión es una alternativa más ligera y equilibrada. No utiliza nata, no necesita mantequilla (o solo una mínima cantidad opcional), y se basa en verduras frescas y caldo vegetal.
Estos son algunos de sus beneficios:
- Cremoso sin nata gracias al almidón natural del arroz arborio.
- Alto en fibra por las espinacas frescas y las setas.
- Fuente de minerales como magnesio, selenio y potasio.
- Más ligero que un risotto tradicional pero igual de sabroso.
- Buena fuente de energía sostenida gracias al arroz.
- Rico en antioxidantes procedentes de las verduras.
Además, es una receta ideal para quienes buscan platos saciantes pero saludables, perfectos para incluir en una rutina equilibrada de comidas diarias.
Ingredientes para hacer risotto vegetariano con setas y espinacas
Estas cantidades son para unas 3–4 raciones generosas:
- 300 g de arroz arborio (especial para risotto)
- 250 g de setas variadas (champiñones, shiitake o portobello)
- 2 puñados grandes de espinacas frescas
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 litro de caldo vegetal caliente
- 60 ml de vino blanco (opcional pero recomendado)
- 30 g de queso parmesano rallado (o versión ligera)
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
Opcionales saludables
- Una cucharadita de levadura nutricional para más sabor.
- Un chorrito de limón al final para más frescor.
- Perejil fresco picado para decorar.
- Un toque de pimienta negra recién molida.
Consejos previos antes de empezar
El risotto no es difícil, pero sí requiere un poco de atención. Aquí tienes algunos tips clave para que salga perfecto:
- No laves el arroz: necesitamos su almidón natural para lograr la cremosidad.
- Usa caldo caliente: si está frío, corta la cocción del arroz.
- Remueve con cariño: no constantemente, pero sí con frecuencia.
- No añadas todo el caldo de golpe: debe absorberse poco a poco.
- Sirve de inmediato: el risotto no espera, se espesa al enfriar.
Con estas claves, tu risotto quedará cremoso, suave y con una textura perfecta.
Cómo hacer risotto vegetariano con setas y espinacas paso a paso
Aunque el risotto tiene fama de ser una receta complicada, en realidad lo único que requiere es atención y cariño. La técnica es sencilla: sofreír, nacarar el arroz, añadir caldo poco a poco y remover suavemente para liberar el almidón que crea la cremosidad natural.
Aquí tienes el proceso detallado para que te salga perfecto siempre.
1. Preparar las verduras
Lava y corta las setas en láminas o trozos medianos. Si usas una mezcla de champiñones, portobello o shiitake, mucho mejor, ya que cada variedad aporta un sabor distinto y mucho más profundo al risotto.
Pica también la cebolla en trocitos muy pequeños (tipo brunoise) y lamina los ajos.
2. Sofreír las setas
En una sartén amplia, añade una cucharadita de aceite de oliva y saltea las setas a fuego medio-alto.
Este paso es importante porque:
- Elimina el exceso de agua de las setas.
- Potencia su sabor.
- Evita que el risotto quede aguado.
Cuando las setas estén doradas y tiernas, retíralas y resérvalas para el final.
3. Sofreír la cebolla y el ajo
En la misma sartén o en una olla baja, añade otra cucharada de aceite y sofríe la cebolla durante unos 5–6 minutos hasta que esté transparente.
Añade el ajo y cocina 1 minuto más, sin que se queme.
4. Añadir el arroz (nacarado)
Incorpora el arroz arborio crudo y mézclalo con la cebolla y el ajo.
Este paso se llama nacarar el arroz: consiste en saltearlo unos 2–3 minutos hasta que los granos se vuelvan ligeramente translúcidos en los bordes.
¿Por qué es importante?
Porque ayuda a sellar el grano y mejora la textura final del risotto, evitando que se pase o se abra.
5. Desglasar con vino blanco
Añade el vino blanco y remueve hasta que se evapore casi por completo.
El vino aporta aroma, acidez equilibrada y un sabor muy característico del risotto italiano.
Si prefieres no usar alcohol, simplemente omítelo, aunque el resultado será menos aromático.
6. Añadir el caldo vegetal caliente, poco a poco
Este es el paso más importante de toda la receta.
Añade un cucharón de caldo caliente (siempre caliente para no cortar la cocción) y remueve suavemente.
Cuando el arroz absorba el caldo, añade otro cucharón.
Repite este proceso durante unos 18–20 minutos.
Es fundamental no añadir todo el caldo de golpe, ya que el arroz debe liberar su almidón poco a poco para conseguir la textura cremosa característica del risotto.
7. Remover con cariño (pero sin exagerar)
La técnica correcta no es remover sin parar, sino hacerlo cada 30–40 segundos, de forma suave y envolvente.
Remover demasiado puede romper los granos, pero remover muy poco impedirá que suelten suficiente almidón.
8. Añadir las espinacas al final
Cuando queden unos 3–4 minutos para terminar la cocción, incorpora las espinacas frescas.
Se cocinarán con el calor del risotto sin perder color ni textura.
Remueve hasta que queden completamente integradas.
9. Incorporar las setas reservadas
Añade las setas salteadas que reservaste al principio. Mezcla bien para repartir su sabor por todo el risotto.

10. Añadir el parmesano ligero
Cuando el risotto esté casi listo, apaga el fuego e incorpora el queso parmesano rallado.
Esta fase se llama mantecatura: es el momento en el que el risotto se vuelve súper cremoso.
Puedes añadir también una cucharadita de levadura nutricional si quieres más sabor sin más calorías.
11. Ajustar sabor y textura
Prueba la mezcla y ajusta sal, pimienta o caldo según lo necesites.
La textura ideal del risotto es cremosa pero no líquida, y debe tener un ligero movimiento al inclinar el plato.
Trucos para conseguir un risotto cremoso sin usar nata
Aunque muchas recetas modernas incluyen nata, la versión tradicional italiana no la lleva. Aquí tienes los secretos para lograr la cremosidad perfecta sin necesidad de añadir grasas extra:
- Usar arroz arborio o carnaroli: liberan más almidón.
- Añadir el caldo poco a poco: este paso es esencial.
- Remover suavemente y con ritmo: para activar el almidón.
- Reposar 1 minuto antes de servir: mejora la textura final.
- Añadir parmesano fuera del fuego: así se funde de forma cremosa.
Con estos trucos tu risotto quedará suave, cremoso y delicioso sin necesidad de usar nata ni mantequilla pesada.
Variaciones del risotto para adaptarlo a tu gusto
Una de las grandes ventajas del risotto vegetariano es que se puede adaptar de mil maneras distintas manteniendo la técnica base. Aquí tienes algunas variaciones deliciosas y saludables que puedes preparar sin complicación.
1. Risotto de setas y espárragos
Sustituye las espinacas por espárragos verdes salteados. Añádelos al final para que mantengan su textura crujiente. Esta versión es fresca, ligera y perfecta para primavera.
2. Risotto con calabaza asada
Añade calabaza asada en cubos o triturada para conseguir un risotto más dulce, cremoso y de color intenso. Funciona muy bien con parmesano o nuez moscada.
3. Risotto de espinacas y limón
Si te gusta el toque ácido y refrescante, añade ralladura de limón o un chorrito al final de la cocción. Este pequeño gesto transforma totalmente el sabor.
4. Risotto integral (versión más ligera)
Si prefieres una alternativa más alta en fibra, puedes usar arroz integral. La textura será menos cremosa, pero sigue quedando delicioso. Necesitarás unos 10 minutos extra de cocción y un poco más de caldo.
5. Risotto con queso vegano o sin lácteos
Para una versión vegana total:
- Usa levadura nutricional en lugar de parmesano.
- Añade un chorrito de bebida vegetal sin azúcar al final.
- Incluye una cucharadita de tahini para más cremosidad.
Queda increíblemente suave y con un sabor profundo.
Sustituciones de ingredientes según lo que tengas en casa
Este risotto es muy flexible. Aquí tienes varias sustituciones prácticas si te falta algún ingrediente:
- Arroz arborio: sustitúyelo por arroz carnaroli (mejor incluso) o arroz redondo común (funciona, pero menos cremoso).
- Setas frescas: usa setas congeladas o deshidratadas (hidrátalas antes).
- Espinacas frescas: utiliza espinacas congeladas o acelgas picadas.
- Vino blanco: sustitúyelo por un chorrito de limón o caldo.
- Parmesano: cambia por queso curado ligero o levadura nutricional.
Estas sustituciones no afectan la técnica, así que puedes improvisar sin miedo.
Acompañamientos saludables para tu risotto
El risotto ya es un plato bastante completo, pero puedes acompañarlo de opciones más ligeras para equilibrarlo aún más.
1. Ensalada fresca
La combinación clásica: una ensalada crujiente con hojas verdes, pepino y tomate cherry aporta frescor y equilibra la cremosidad del risotto.
2. Verduras asadas
Calabacín, pimientos, berenjena o zanahorias al horno combinan perfectamente con un risotto cremoso y añaden más fibra y color al plato.
3. Tofu a la plancha
Si quieres añadir más proteína vegetal, un poco de tofu a la plancha o al horno queda espectacular y convierte el risotto en una comida todavía más completa.
4. Pan integral tostado
Una rebanada de pan de semillas o pan integral ligeramente tostado puede ser el acompañamiento perfecto para aprovechar hasta la última cucharada del risotto.
Consejos adicionales para perfeccionar tu risotto
Si quieres que tu risotto salga absolutamente perfecto, aquí tienes algunos trucos que utilizan los cocineros italianos:
- No te alejes de la olla: aunque no haya que remover todo el rato, sí necesita atención.
- El caldo debe estar siempre caliente: esto mantiene la cocción estable.
- Elige una olla ancha: el risotto se cocina mejor si el arroz queda repartido.
- No lo cocines demasiado: el arroz debe quedar “al dente”.
- Deja reposar 1 minuto antes de servir: mejora la textura final.
Con estos consejos conseguirás un risotto estilo restaurante sin complicarte la vida.
Cómo conservar y recalentar el risotto vegetariano
Aunque el risotto se disfruta más recién hecho, puedes guardarlo para otro día sin problema. Solo hay que tener en cuenta un par de trucos para que conserve su cremosidad.
Conservación en nevera
Guárdalo en un recipiente hermético y consúmelo en 24–48 horas.
Al recalentarlo:
- Añade 1–2 cucharadas de agua o caldo.
- Calienta a fuego suave mientras remueves.
- Evita el microondas si puedes (queda más seco).
¿Se puede congelar?
Se puede, pero la textura pierde cremosidad porque el almidón se rompe.
Si aún así quieres hacerlo:
- Congela en porciones pequeñas.
- Descongela en la nevera.
- Recalienta con caldo para recuperar textura.
Errores comunes al hacer risotto (y cómo evitarlos)
Aquí tienes los errores más típicos, resumidos para que tu risotto salga perfecto siempre:
- Añadir todo el caldo de golpe: impide la textura cremosa. Añádelo poco a poco.
- Usar caldo frío: corta la cocción. Siempre caliente.
- No remover casi nada: hay que mezclar cada poco para activar el almidón.
- Cocinarlo demasiado: debe quedar “al dente”, no pastoso.
- Servirlo tarde: el risotto se espesa rápido, sírvelo inmediatamente.

Conclusión
Este risotto vegetariano cremoso con setas y espinacas demuestra que se puede disfrutar de un plato suave, elegante y lleno de sabor sin usar nata ni ingredientes pesados.
Es una receta nutritiva, completa, versátil y fácil de adaptar a cualquier gusto. Puedes modificarla añadiendo otras verduras, cambiar el tipo de setas, hacerla vegana o acompañarla con una ensalada fresca para una comida equilibrada.
Si sigues los pasos y trucos de esta guía, tendrás un risotto con textura perfecta, sabor intenso y una presentación digna de restaurante.
Un plato reconfortante que siempre apetece.

